Ganancias y pérdidas para Turquía, Israel e Irán. ¿Irá Biden a la guerra o abandonará Oriente Medio? (1/3)

Por Elijah J. Magnier

Traducido por Eli C. Casas

Turquía se ha erigido como una fuerza emergente en Oriente Medio gracias a las guerras en Siria, Irak y Libia, desafiando el dominio unilateral de los Estados Unidos en esta parte del mundo. Simultáneamente, los conflictos en Yemen, Siria, Irak, Líbano, Palestina y Afganistán constataron que Irán es un poder regional imposible de ignorar. Irán ha estado enfrentándose a la hegemonía estadounidense desde 1979 y sigue creciendo, a pesar de las durísimas sanciones impuestas por los Estados Unidos. Finalmente, las nuevas alianzas que Israel concluyó en 2020 con muchos países de Oriente Medio–con los que ya mantenía relaciones amistosas–le otorgan una posición más robusta en relación con otros países árabes e islámicos, particularmente mientras disfrutaban del apoyo ilimitado de los Estados Unidos y del encubrimiento de todas sus operaciones durante la administración Trump. Sin embargo, el único beneficio tangible que ha logrado Israel es su relación con Sudán; que ya se estaba separando de la causa palestina y el “Eje de la Resistencia”. Mientras el mundo dejaba atrás el año 2020, la posibilidad de una guerra se cernía sobre Oriente Medio (y está lejos de desvanecerse). El nuevo presidente-electo se verá obligado a enfrentarse a la cuestión y a decidir en qué dirección llevará a los Estados Unidos. ¿Escogerá la paz, retirando todas las tropas de la región, particularmente de Siria e Irak? ¿U optará por hacer la guerra en Irak, aceptando que sus tropas serán atacadas en ambos países?

Desde 2011, Siria ha sido el escenario principal de las pugnas regionales, pero no el único. Irán, Turquía e Israel jugaron ahí papeles importantes, no sólo en 2020, sino durante la última década, y se espera que estos países continúen teniendo influencia sobre los acontecimientos en Siria. La guerra de 2011, librada en el Levante, fue la más devastadora que Oriente Medio haya presenciado. Potencias regionales e internacionales participaron en la destrucción de Siria y de su estabilidad por diversas razones. Para nombrar sólo algunas: 

1) La prevención del flujo de gas ruso a Europa a través de Ucrania cuando los EE.UU. ofrecieron una alternativa a través de Qatar (Qatar-Bahréin-Arabia Saudita-Jordania-Siria-Turquía-Bulgaria-Austria-Alemania), con el objetivo de debilitar a Moscú e impedir su recuperación económica, posponiendo simultáneamente el desafío a la hegemonía estadounidense y su retorno al Oriente Medio hasta después de 2022. 

2) Retirar la base naval de Rusia en Siria y terminar así con su ventana en el Mediterráneo. 3) Debilitar a Irán poniendo fin a su relación estratégica con el Presidente Bashar al-Assad, contribuyendo a aislar aún más a Teherán y haciéndolo más vulnerable a las sanciones de los Estados Unidos y a la imposición de su dictado. 

4) Interrumpir la conexión comercial entre Irak y Siria y la ruta de la seda.

5) Desestabilizar Irak y Líbano y transformar estos países en campo para yihadistas.

6) Cortar la línea de suministro de armas al Hezbollah libanés, que pasa por Damasco, para debilitar a la organización y liberar a Israel de una poderosa amenaza y, simultáneamente, eliminar el brazo fuerte de Irán (Hezbolá) en Oriente Medio.

7) Poner fin a la amenaza que Siria supone para Israel y debilitar al gobierno sirio para impedir su recuperación de los territorios ocupados de los Altos del Golán e imponer una normalización con Tel Aviv. 

8) Ofrecer a los yihadistas su tierra favorita para la Jihad (Bilad al-Sham, el Levante) para reunir el mayor número posible de ellos en un solo lugar, ofreciendo refugio a los yihadistas anti chinos y anti rusos para que adquieran experiencia en Siria y la utilicen como plataforma para futuros ataques a China y Rusia.

A pesar de casi 10 años de guerra, las autoridades y el ejército sirios se mantuvieron firmes y consiguieron mantener unida a gran parte del país, beneficiándose también del apoyo de sus aliados (Irán, Rusia, Hezbolá y grupos iraquíes) para mantenerse firmes y luchar contra el plan internacional para subvertir su país.Turquía salió más fuerte que nunca de tal guerra, ocupando una gran parte del noroeste de Siria y habiendo establecido una presencia estable en Irak, con ninguna intención de dejar 

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