Después del sur de Siria, Fua y Kfarya: El talentoso Erdogan es el nuevo sultán de Turquía, dominando el tablero de Oriente Medio (2/3)

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By Elijah J. Magnier: @ejmalrai

Traducido por J.M.

A pesar de las muchas y astutas maniobras turcas, es demasiado pronto para decir que está saliendo de la guerra siria totalmente victoriosa (ver parte 1). Al finalizar el combate que está teniendo lugar actualmente en el sur de Siria, la guerra podría estar ya prácticamente terminada – Con la excepción del norte, donde hay dos fuerzas de ocupación, Estados Unidos y Turquía. El Ejército Sirio está determinado a eliminar todas las bolsas aisladas bajo el control de los yihadistas y otros militantes, especialmente aquellos que no quieren aceptar la nueva realidad: A pesar de los 7 años de guerra, la política del cambio de régimen ha fallado, y no hay fuerza capaz de hacer sombra a la autoridad del gobierno central en Damasco. No obstante, los dos países que están ocupando el norte de Siria no tienen intención de marcharse a corto plazo.

El primer grupo, los americanos -Y sin ningún beneficio a los intereses nacionales de Estados Unidos- están controlando, y bloqueando, la principal ruta comercial entre Siria e Iraq, el paso de al-Tanaf, sin ningún tipo de intención de permitir a ambos países beneficiarse del comercio y el intercambio de bienes que podría llegar a generar millones de dólares para cada país anualmente. Tanto Iraq como Siria están saliendo de una larga guerra destructiva contra el terrorismo y tienen necesidad de generar beneficios a través del restablecimiento del comercio.

Además, Estados Unidos finalizó la batalla de Raqqa en octubre de 2017, desde esa fecha, las fuerzas de Estados Unidos han estado evitando eliminar al Estado Islámico de la ribera este del Éufrates, por lo que el grupo terrorista puede seguir atacando la carretera secundaria (pero la única disponible entre Siria e Iraq) que conecta albu Kamal en el lado sirio con al Qaem en el iraquí.

Estados Unidos también controla la provincia de al- Hasaka y parte de la de Deir Ezzor, rica en petróleo y gas, utilizando a los kurdos como escudo humano para proteger a sus tropas. El gobierno de Damasco considera a los Estados Unidos como la fuerza de ocupación más peligrosa porque tiene el potencial militar y financiero para desestabilizar no solo Siria, sino también Iraq, Líbano e Irán. Desde la llegada de las fuerzas rusas a Siria, tras la petición de ayuda del gobierno sirio en septiembre de 2015, Washington está muy preocupado en mantener su hegemonía mundial y su dominio sobre Oriente Medio.

La segunda fuerza ocupante, Turquía, parece menos peligrosa que Estados Unidos, pero no ha expresado ningún tipo de voluntad de querer abandonar Siria a corto plazo. La presencia turca en el norte sirvió a los propósitos sirios cuando el Ejército Sirio estaba ocupado combatiendo en otras partes del país. Rusia, Irán y Siria aceptaron dividir Siria en diferentes áreas según su prioridad. Turquía asumió una gran carga, por propia iniciativa, para impedir la creación de un estado kurdo controlado de facto por Estados Unidos a lo largo de su frontera con Siria.

El presidente Erdogan se las ha ingeniado para impedir a Estados Unidos crear un estado kurdo (Rojava), que se extendiese desde el noreste de Siria al noroeste (de Hasaka a Afrin). Turquía creó una brecha en el plan estadounidense de ocupar todo el norte de Siria cuando lanzó a sus tropas a tomar Jarabulus, cuando expulsó a los kurdos de Afrin, y cuando posteriormente forzó a Estados Unidos a dejar fuera de Manbij a sus proxies kurdos.

Más allá de esto, las tropas de Ankara han establecido puestos de observación estáticos (acordados en Astaná entre Rusia, Irán y Turquía) desde Tal al-Iss a Idlib y sus alrededores, como una especie de línea de demarcación entre el Ejército Sirio y los yihadistas a través del norte.

Siguiendo una demanda específica de Rusia en Astaná, Turquía asumió la tarea de eliminar a todos los extremistas en el área que está bajo su influencia directa, incluyendo a Al Qaeda, que está todavía asentada en la ciudad norteña de Idlib.

Después de recuperar el control sobre el sur de Siria en las fronteras con Israel (en los ocupados Altos del Golán), y con Jordania, en el cruce fronterizo de Naseeb, el gobierno central de Damasco lanzará a su ejército hacia el norte ocupado. A pesar de que los americanos están considerados como la amenaza más seria en el Levante, el gobierno sirio no cuenta con la capacidad de enfrentarse a ellos cara a cara, no si Rusia no está dispuesta o preparada para entrar en una confrontación mundial.

Siria espera presionar diplomáticamente a Estados Unidos a través de la ONU, además de mediante la resistencia local contra las fuerzas de ocupación. Estados Unidos se verá arrinconado si sus fuerzas permanecen en el territorio que ocupan sin ningún propósito estratégico, salvo brindar un apoyo táctico a la Fuerza Aérea Israelí que ha usado en muchas ocasiones sus instalaciones militares como bases desde las cuales bombardear al Ejército Sirio y sus aliados.

Se espera por tanto que el Ejército Sirio concentre sus fuerzas en la presencia de yihadistas alrededor de Idlib. Para empezar con las ciudades de Kfarya y Fu´a, asediadas desde hace largo tiempo y que son atacadas de forma esporádica por los yihadistas. La liberación de estas ciudades ha sido pospuesta siguiendo una petición de Rusia para dar a Turquía la posibilidad de extender su control sobre todos los yihadistas. Existe una diferencia entre Siria y Rusia con respecto a Turquía: Rusia no quiere verse inmersa en enfrentamientos contra fuerzas turcas, pero apoyará al gobierno sirio si este es atacado por yihadistas.

La prioridad del presidente Erdogan en su nueva etapa al frente del país será cuidar de la economía doméstica. Lanzar a sus fuerzas a una guerra contra el Ejército Sirio en la propia Siria no tendría un efecto positivo en los asuntos internos turcos. Para la población turca una cosa es el impedir el establecimiento de un estado kurdo en sus fronteras (extremadamente importante para la seguridad nacional de Turquía) y otra bien diferente el lanzarse a una guerra a gran escala contra el gobierno sirio, cuyas tropas desean recuperar la totalidad de su propio territorio, y están determinadas a hacerlo.

El presidente Erdogan tendrá negociar con el presidente Al Assad. No obstante, este no es un paso fácil: Todavía miles de yihadistas están bajo control de un pequeño número de fuerzas turcas en Idlib y se desconoce como será su reacción. ¿Podrá Erdogan adoptarlos en Turquía? El nuevo sultán de Ankara todavía necesita considerar con sumo cuidado sus siguientes pasos en Siria.

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