Después la Siria, la Palestina: El talentoso Erdogan es el nuevo sultán de Turquía, dominando el tablero de ajedrez de Oriente Medio. (3/3)

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Por Elijah J. Magnier: @ejmalrai

Traducción de J.M.

Ahora que el asunto sirio está llegando a su final, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, tiene otro objetivo que alcanzar para mantenerse en el trono de Oriente Medio: Palestina.

“No existe ninguna diferencia entre las atrocidades soportadas por los judíos en Europa hace 75 años y la brutalidad de la que son objeto nuestros hermanos en Gaza”, dijo Erdogan en la conferencia de la reunión de líderes islámicos en Estambul el pasado mes.

El presidente turco decidió mantenerse en contra de la declaración de Trump, en la que se reconocía a Jerusalén como capital de Israel. Erdogan definió a Israel como un “estado terrorista” y dijo que “con la voluntad de Dios, Jerusalén es nuestra, y es la capital de los musulmanes hasta que la comunidad islámica exista”.

Las posiciones políticas de Erdogan siempre han sido sorprendentes. En 2006 apoyó a Hezbollah durante la segunda guerra con Israel hasta el punto de que el secretario general de Hezbollah, Sayyed Hassan Nasrallah dijo: “al-Tayyeb (el Dios) al-Tayyip Erdogan”.

Pero antes de llegar a alguna conclusión, Turquía no va a cortar su relación con Israel, ni declarará la guerra a Tel Aviv. Las relaciones entre ambos países se remontan a 1949, cuando Ankara reconoció a Israel como estado. La relación evolucionó cuando entre 1990 y 2000, la Fuerza Aérea Israelí llevó a cabo entrenamientos para misiones de largo alcance partiendo de aeropuertos turcos.

El primer ministro israelí Ehud Barak, visitó Turquía en 1999, y el propio Erdogan visitó Israel en 2005. Ehud Olmert, como primer ministro, también visitó Turquía en 2007 y 2008, y el presidente israelí Shimon Perez se dirigió al parlamento turco en 2007. El intercambio de delegaciones diplomáticas entre Turquía e Israel nunca se ha detenido.

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No obstante, el incidente del Mavi Marmara fue un verdadero giro en la relación entre Turquía e Israel. Esta fue la primera vez en la que Israel se dio cuenta de que había llegado el momento de buscar otro socio en Oriente Medio entre los países musulmanes. Erdogan detuvo un negocio de un billón de dólares con Israel para mejorar 170 tanques. Sin embargo, más de dos millones de turistas israelíes continúan visitando Turquía cada año, y disfrutando de playas tranquilas en un país musulmán.

Israel ha encontrado nuevos amigos (no solo Egipto y Jordania, sino también Qatar, Bahrain, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí), pero ha mantenido sus contactos con Turquía, que renovó la relación después del incidente del ataque al Mavi Marmara. En 2012 en Eurovisión, Turquía envió a Can Bonomo, un judío turco, para representar a su país. En 2013 la petrolífera Turcas ofreció un proyecto de 2,5 billones de dólares junto a la gasística israelí Leviathan.

En 2015, y después en 2017, la mayor delegación de comercio turca visitó Israel, en representación de miles de compañías turcas, impulsando los intercambios comerciales entre los dos países.

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Pero Israel está buscando nuevos socios musulmanes, especialmente desde que Turquía no es la mayor fuerza en Oriente Medio tras la llegada de las fuerzas rusas al Levante. Tel Aviv teme los continuos cambios de humor del presidente turco, particularmente desde que Erdogan está buscando con tanta determinación el papel dominante en Oriente Medio., ahora que la guerra en Siria e Iraq están llegando a su final.

De hecho, este pasado mes de mayo, ambos dirigentes, Erdogan y Netanyahu, intercambiaron acusaciones a través de las redes sociales y expulsaron a los respectivos diplomáticos siguiendo la violencia desatada en Gaza como respuesta a la decisión de Trump de considerar a Jerusalén la capital de Israel, y mover la embajada estadounidense a la capital palestina. Erdogan dijo que Netanyahu “tiene las manos manchadas con la sangre de los palestinos, y no podrá esconder esos crímenes atacando a Turquía”.

Pero de nuevo, el presidente turco, no lleva el asunto a extremos con Israel, el “niño mimado” de Estados Unidos. Erdogan ha rechazado una proposición del parlamento turco para suspender todos los contactos comerciales y militares con Israel. Esto indica claramente que Erdogan es un presidente islamista dirigiendo un estado pragmático y secular, intentando liderar Oriente Medio en ausencia de Arabia Saudí. Erdogan no está comprometido con una ideología o con reacciones personales cuando se trata de los intereses comerciales de Turquía.

Erdogan mantiene su relación con Israel, pero también con Irán, país con el que el intercambio comercial ha alcanzado este año los 20 billones de dólares. También ha rechazado la exigencia estadounidense de detener cualquier tipo de comercio con Irán, principalmente en relación a la energía, y ha decidido desafiar el embargo comercial de Estados Unidos a Irán, que está considerado como un importante socio comercial, demasiado valioso como para acabar con la relación únicamente para contentar a Washington. De hecho, a través de los años de embargo previos a la era Trump, Turquía nunca dejó de intercambiar petróleo con oro, y siempre ha desafiado la decisión estadounidense.

Cuando se trata de comercio, Erdogan no hace distinciones entre Irán o Israel, o entre Rusia y Estados Unidos. El presidente turco, a pesar de las protestas americanas, llegó a un acuerdo con Moscú haciéndose con 4 baterias antiaéreas de S-400 valoradas en 2,5 billones de dólares cada una, que serán entregadas a mediados de 2020. No obstante, Turquía encontró el equilibrio: No se espera que los S-400 sean manejados por rusos, sino por personal turco. Erdogan también se mantuvo firme en contra de la decisión estadounidense de crear un estado kurdo en Siria, y contra las decisiones americanas en relación a Palestina.

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Esta es la razón por la cual los palestinos siempre acaban por volverse hacia Turquía y a confiar en Erdogan, incluso a pesar de que están lejos de las fronteras entre Palestina e Israel, porque es el único líder capaz de mantenerse contrario a Estados Unidos e Israel sin ser atacado por ello directamente. Por supuesto que el “Eje de la Resistencia” se posiciona a favor de la causa palestina, sin embargo, sí que es ampliamente atacado por los países de la región, incluyendo a Israel y también a los Estados Unidos.

El presidente turco seguirá siendo el centro de atención en relación con Siria, donde Turquía ocupa más de 10.000 km2. Erdogan trabajará para tratar de conseguir que los americanos se vayan de Siria, y que los kurdos se queden sin su protección (a no ser que estos se vuelvan a Damasco antes de que sea demasiado tarde). Turquía es una pieza clave en el flujo de energía para uso doméstico entre Rusia e Irán, para Europa, y para el resto del mundo. Seguirá siendo un actor importante en Gaza, donde ofrece ayuda médica y suministros a los palestinos, y tiene su propia forma de dirigirse a los israelíes. Se espera que Erdogan continúe durante mucho tiempo al frente de su país, pero solo si se las arregla para impulsar la economía y jugar bien sus cartas con los vecinos.

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