Irán está lista para atacar de nuevo: ¿saldrá Estados Unidos de Irak?

Por Elijah J. Magnier:@ejmalrai

Irak está preparándose para una movilización convocada por el líder chií sayyid Muqtada al-Sadr como una demostración de solidaridad entre iraquíes insistiendo la salida inmediata de la coalición dirigida por Estados Unidos y todas las fuerzas extranjeras estacionadas en el país, que llegará al millón de manifestantes. La preparación está dispuesta para que civiles, familias, militantes y compañeros en armas del comandante de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP) Abu Mahdi al Mohandis marchen por las calles enviando el mensaje a las fuerzas liderizadas por Estados Unidos. Será un mensaje de paz, el primero en su tipo. Sin embargo, es poco probable que los mensajes que vengan a continuación sean pacíficos. ¿Saldrá la coalición pacíficamente del país? 

De acuerdo a un oficial de alto rango dentro del “Eje de la Resistencia”, “Irán juró vengar a los oficiales asesinados en el aeropuerto de Bagdad. Ellos son el mayor general Qassem Soleimani, el general Hussein PurJafari, el coronel Shahrud Mozaffarinia, el mayor Hadi Taremi y el capitán Vahid Zamanian. Este ataque fue un golpe duro. Irán no esperaba que los Estados Unidos declararan una guerra abierta cuando el presidente Donald Trump se encuentra a punto de comenzar su campaña electoral. Irán no esperaba el error de cálculo sobre las consecuencias de semejante acto de guerra. Irán evaluó la situación, asumió sus pérdidas y se prepara para asegurarse de que el asesinato de sus oficiales sea algo recordado en los Estados Unidos por muchos años”.     

¿De cuáles opciones disponen las fuerzas estadounidenses en Irak? ¿Cómo lidiarán los iraquíes con estas fuerzas, pronto a ser consideradas de ocupación, de este modo legitimando los ataques de la resistencia armada contra los Estados Unidos? ¿Se prepara Irán para una “guerra a través de sus aliados”?

De hecho, las opciones son sencillas: o bien los Estados Unidos permanecen en Irak y serán atacados, o abandonan el país de forma permanente. Las fuerzas estadounidenses no podrán permanecer en áreas bajo control chií. Es posible que se las arreglen para quedarse brevemente en el desierto de al-Anbar en el occidente del país, cercano a la frontera con Siria, o irse al Kurdistán iraquí.

Las bases en el Kurdistán no están aisladas de potenciales represalias iraníes. El bombardeo a Ain al-Assad y a la base de Irbil fueron mensajes para Trump avisando que ninguna base en Irak es segura. Irán tiene amigos y aliados en el Kurdistán y puede hacerles la vida muy difícil a los estadounidenses.

Cualquier intento norteamericano de separar el Kurdistán de Bagdad tendrá que lidiar con reacciones turcas e iraníes severas. También forzaría a Bagdad a suspender su apoyo financiero a la región, lo que tendrá impacto ya que Kirkuk, rica en petróleo, está bajo control de las fuerzas gubernamentales iraquíes y ya no forma parte de la región del Kurdistán. 

Todas las bases militares en Irak están ocupadas por dos fuerzas diferenciadas: una parte está bajo control de las fuerzas iraquíes y la otra, de los Estados Unidos. Al Primer Ministro no le quedará más opción que ordenar la retirada iraquí de las bases donde están establecidos los estadounidenses, una vez que sean formalmente designados como una fuerza de ocupación y se nieguen a irse. Esto hará posible que la resistencia iraquí ataque las bases sin arriesgar bajas entre sus compatriotas.

Aún más, ya se ha vuelto demasiado peligroso para los Estados Unidos llevar a cabo los programas de entrenamiento militar. Pueden ser atacados durante sesiones de entrenamiento con iraquíes que quieren que sus fuerzas abandonen el país. Los amigos de las brigadas 45 y 46, las dos que fueron atacadas por los Estados Unidos en la frontera sirio-iraquí, y los leales a su comandante Abu Mahdi, estarán esperando la primera oportunidad disponible para atacar al personal estadounidense.

Además, ninguna compañía petrolera de los Estados Unidos puede permanecer en Irak: el personal de planta corre el riesgo de convertirse en objetivos blandos objeto de secuestro o asesinato por los locales. Ninguna fuerza puede proteger a sus compañías e Irak no encontrará dificultad alguna en permitirle a China reemplazarlas; los chinos ya expresaron su disposición para compensar el lugar de las compañías extranjeras que quieran irse. Las consecuencias de los asesinatos selectivos serán nefastas para los Estados Unidos en general. 

Irán le entregó misiles de precisión a los iraquíes, que están ansiosos por vengar a Abu Mahdi al-Mohandis, su comandante asesinado, expulsando a los Estados Unidos de Mesopotamia. ¡Irán estaría feliz de suministrar los misiles necesarios para dotar los almacenes iraquíes y ver incrementar el número de bajas estadounidenses justo antes de la próxima campaña electoral en los Estados Unidos! Existen pocas esperanzas de que Trump termine sus años como presidente sin bajas en Irak y Siria.

En Siria las fuerzas estadounidenses están presentes en los alrededores de los campos petroleros, pero sin ningún beneficio real para los Estados Unidos. Trump dijo que no necesita el petróleo del Medio Oriente, admintiendo, en efecto, que su decisión de permanecer está vinculada a otro objetivo: complacer a Israel. 

Israel está sacando provecho de la presencia de los Estados Unidos en al-Tanf y en el noreste sirio para atacar objetivos dentro de Siria, violando el espacio aéreo de Irak. Israel se oculta detrás de la presencia estadounidense para intimidar a Irán y sus aliados, disuadiéndolos de responder por los cientos de ataques que llevaron a cabo el año pasado. A Trump le resultará extremadamente difícil justificar bajas de sus tropas sobre la base de robarse el petróleo sirio. Su presencia representa la razón legítima para que los sirios y sus aliados contrataquen a las fuerzas de ocupación que forzosamente se roban el petróleo, sin combatir más al ISIS.

Cualquier intento de movilizar las calles con protestas y el incendio de oficinas de instituciones gubernamentales no será tomado a la ligera por la resistencia iraquí, si es que hay evidencia (tal como es posible) de involucramiento estadounidense detrás de las cámaras.

Sayyid Muqtada al-Sadr asumió el liderazgo de la resistencia contra la presencia estadounidense. Ahora es reconocido como el líder de la resistencia, congregando bajo sus alas a todos los grupos que pelearon contra el ISIS en Irak y Siria. Esta es una posición conveniente para sayyid Muqtada, siempre y cuando cumpla este papel y lo mantenga.

Los sadristas pueden crearle caos a los estadounidenses. La vasta experiencia de Muqtada al-Sadr combatiendo a los Estados Unidos no le es ajena a Washington. Si llegara a titubear, emergerán otros líderes. Los aliados de Irak dentro del “Eje de la Resistencia” también están presentes en Irak, dispuestos a ayudar. No pasará mucho tiempo antes de que los Estados Unidos caigan en cuenta de las consecuencias que han provocado  sus asesinatos selectivos criminales y las violaciones a la soberanía de Irak, además de su declaración de guerra virtual contra Irán. 

Las cartas están sobre la mesa. Trump e Irán pelean una guerra no declarada. Las fuerzas estadounidenses están paradas sobre un terreno muy familiar para Irán y sus aliados, donde pueden moverse con mayor libertad que los estadounidenses. Los campos de batalla elegidos son Irak, en primer lugar, y Siria de segundo. 

Traducción: Diego Sequera

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