La reunión Putin-Erdogan: se espera una tormenta sobre Idlib, la “madre de todas las batallas”

Hezbollah in Saraqeb attacking at night to free the western part of the city with special equipment.

Por Elijah J. Magnier:  @ejmalrai

La batalla entre Siria y Turquía es una por los kurdos en Ain al-Arab, Kobani.

Recep Tayyib Erdogan, el presidente turco, decidió atacar a Rusia, Irán y Siria cuando envió su ejército a Idlib y bombardeó a aliados de los dos primeros en el frente. El presidente turco se siente fuerte y cree que tiene una buena mano de cartas para jugar contra su contraparte rusa, Vladimir Putin. Confía en que está en posición de bombardear a los aliados de Irán a pesar de que ellos tienen drones armados, misiles de precisión y unas fuerzas especiales experimentadas que pueden hacerle un daño considerable a Turquía en el caso de ir a la guerra. 

El conflicto que Erdogan vislumbra entre Rusia, Irán y Siria por un lado y Turquía por el otro le conviene a Israel y Estados Unidos. Ellos estarían felices de ver a los presidentes Putin y Erdogan hundirse en el tremedal sirio y ver a Hezbolá perder más hombres en el Levante. Tras bastidores se están dando negociaciones, batallas intensas e intentos por reorganizar la situación militar. El presidente Erdogan intenta mejorar su posición militar sobre el terreno antes de su reunión, mañana jueves, con el presidente Putin en Moscú, pero en vano. Se esperan negociaciones tormentosas. 

El presidente Erdogan no está en condiciones de darle un golpe a la mesa. Al momento de Rusia recibir a Erdogan, un tuit del ministerio de exteriores rusos le recordaba cómo Rusia había derrotado al Imperio Otomano y lo forzó a firmar el Tratado de San Estéfano en Constantinopla, en marzo de 1878. Ha acusado a Erdogan de alterar la demografía siria tras ocupar la provincia de Afrin y Tal Abyad, forzando la partida de por encima de 350.000 kurdos y la reubicación en su lugar de militantes turcomanos y sus familias. 

La batalla de Idlib viene luego de muchas conversaciones secretas antes de la lucha y refleja serios desacuerdos entre Turquía por un lado y Rusia, Irán y Siria por el otro. Erdogan estaba listo para negociar y despejar las carreteras que conectan Damasco y Alepo (M5) y Alepo y Latakia (M4), pero a cambio pidió concesiones en el noreste de Siria que fueron rechazadas. Turquía trató de frenar al ejército sirio y sus aliados y aspiraba llegar hasta las puertas de Alepo. La actual batalla por Idlib, la “madre de todas las batallas”, luego de las conversaciones secretas que le dan el contexto necesario para comprender la actual guerra turca en Siria y la respuesta siria. Por primera vez Siria se atrevió a atacar directamente al ejército turco; esto nunca había ocurrido antes en la historia moderna siria. 

Turquía está más aislada que nunca. Perdió su posición privilegiada con los Estados Unidos al comprarle los S-400 y alojar el gasoducto Turkstream para venderle gas ruso a Europa. Perdió el respeto de los europeos al organizar la transferencia de más de 110.000 refugiados sirios y de otras nacionalidades a la frontera, permitiéndoles llegar a las fronteras con Grecia, negándose a cerrar las propias para evitar el paso. Este chantaje turco no le está haciendo ganar ningún amigo dentro del continente europeo, especialmente luego de que al mismo tiempo Erdogan les pidiera más dinero para compensar la presencia de los refugiados en su país. 

Los países árabes se han puesto del lado de Siria contra Turquía. El gobierno libio basado en el oriente del país, vinculado al general Jalifa Haftar inauguró su embajada en Damasco. Arabia Saudita, Egipto y los Emiratos han demostrado solidaridad con el presidente Assad contra la alianza turca-qatarí-Hermanos Musulmanes. Durante la batalla de Idlib, en la que los ejércitos sirio y turco se están enfrentando en el campo de batalla, se ha enviado un mensaje potente. 

Erdogan también está perdiendo el apoyo de Putin al bombardear al ejército sirio, entrenado por Rusia, afectando la efectividad militar siria, perfeccionada con ayuda rusa. Cuando Moscú miró hacia otro lado frente al deseo turco de vengar la muerte de 33 soldados y oficiales turcos en el sur de Idlib, Erdogan respondió con un bombardeo desproporcionado que molestó a Rusia y sus aliados, quienes fueron los que más sufrieron. En respuesta a esto, Irán amenazó con devolver el ataque contra los más de mil tropas turcas dentro de los 14 puestos de observación ubicados dentro del territorio sirio liberados y custodiados por Hezbolá y las fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC, por sus siglas en inglés).

Putin no está abandonando su relación con Erdogan, ni es la intención rusa el declararle la guerra a Turquía. En días recientes, durante un encuentro privado entre oficiales turcos e iraníes en Ankara, los oficiales iraníes explicaron que “Irán y Rusia creen que cualquier guerra con Turquía le haría un servicio a Estados Unidos e Israel que felizmente contribuirían a avivar la animosidad entre ambos”. El representante especial de los Estados Unidos para Siria, James Jeffery, dijo que su país está dispuesto a suministrarle a Turquía municiones en su batalla de Idlib. Sin embargo, Mark Esper, el Secretario de Defensa estadounidense, descartó una intervención de su país a favor de Turquía. 

En Idlib, Turquía parece haber perdido la esperanza respecto a las capacidades de decenas de miles de yijadistas de resistir, a pesar de años de fortificar, cavar túneles y construir bastiones defensivos en las ciudades a lo largo de las carreteras Damasco-Alepo (la M5) y Alepo-Latakia (M4). Estos yijadistas están compuestos por una mezcla de combatientes extranjeros de una docena de países diferentes, principalmente tayicos, uigures, turcomanos y árabes, combatiendo con Hayat Tahrir al-Sham (antigua ISIS, antigua al-Qaeda en Siria, y antiguo al-Nusra) combatiendo bajo distintas banderas: desde al-Qaeda (Hurras al-Din), Jund al-Aqsa a Ahrar al-Sham y muchos otras denominaciones.

El viernes pasado, Hezbolá detuvo un ataque que apuntaba hacia la retoma de al-Eiss y, desde ahí, llegar hasta las puertas del sur de Alepo. El ejército turco bombardeó a Hezbolá y a la brigada Zul-fuqar (IRGC, Fatimiyun y Zeinabiyun) en Talhiya, permitiéndole a los yijadistas apoyados por Turquía meterse en el corredor que va de Binnish y Taftanaz hacia Talhiyah, y, de ahí, a Rasm al-Is, Rasm al-Sarharih, la colina estratégica de al-Eiss hasta al-Hader. A pesar del bombardeo intensivo de los turcos para despejar el camino para los yijadistas, y la muerte de nueve efectivos de Hezbolá y 66 heridos, los yijadistas no lograron pasar. Hezbolá y sus aliados de las brigadas Zul-fuqar mantuvieron sus posiciones y frenaron el avance.  

Rusia dejó en tierra a su fuerza aérea por 48 horas luego de darle de baja a 36 soldados y oficiales turcos (hasta ahora, Turquía ha declarado oficialmente que murieron 41). La falta de cobertura aérea sorprendió a los aliados de Rusia, quienes tienen misiles antiaéreos, pero no esperaban que Rusia abdicara de su papel acordado. Turquía logró detener el avance del ejército sirio y de sus aliados por 48 horas. Sin embargo, todas las áreas que se perdieron fueron recuperadas también en 48 horas. La batalla de Saraqib fue la más dura. Hezbolá y la brigada Zul-fuqar nunca se retiraron del este de la ciudad, mientras que los yijadistas controlaban el oeste. 

Tras el “bombardeo desproporcionado” de los turcos, tal como lo describieron los generales rusos en Siria, Moscú dio la orden a sus comandantes de la fuerza aérea de escoltar una docena de baterías antiaéreas sirias al frente para proteger a las tropas sirias de cualquier bombardeo turco. Siria trajo los sistemas Tor-M1 y Pantsir y tomó medidas para reducir las bajas causadas por los drones turcos.

Siria y sus aliados realizaron ataques nocturnos liberando la ciudad estratégica de Saraqib y mantuvo sus posiciones dentro de ella. Hezbolá e Irán triplicaron el número de sus fuerzas a lo largo del frente de 70 kilómetros (en la M5 y la M4) contra Turquía y sus yijadistas. Rusia realizó 27 ataques aéreos contra Saraqib y retomó los bombardeos aéreos en apoyo de sus aliados. 

Rusia declaró que no podía “garantizar [más] la seguridad de la aviación turca luego de que Damasco cerrara el espacio aéreo de Idlib”. Los sistemas de defensa aéreos sirios derribaron alrededor de siete drones. El ejército sirio está demostrando un coraje valeroso al enfrentar y bombardear al ejército turco y combatirlo cara a cara. La artillería siria aplastó posiciones turcas y mataron a casi una docena de soldados en el campo de batalla. El presidente Bashar al-Assad decidió plantarse frente a Turquía, algo que ni siquiera su padre se había atrevido a hacer. 

Esta es una respuesta a la muerte y los heridos de un gran número de soldados sirios por parte de Turquía. Siria ha estado en guerra por nueve años y ha soportado pérdidas significativas. Por otro lado, Turquía tiene uno de los ejércitos más prominentes de la OTAN con los medios más avanzados. Un ejército sirio, pequeño y reducido, ha sido capaz de arreglárselas y matar soldados turcos en el campo de batalla; ha sido capaz de destruir tanques turcos y derribar sus drones. 

Turquía detuvo su bombardeo directo contra Hezbolá y la brigada Zul-fuqar. Irán y Hezbolá amenazaron con apuntar contra Turquía de continuar el bombardeo. Aproximadamente 2000 soldados y oficiales turcos están en este momento ubicados, bajo la “protección” de Hezbolá e Irán, en 14 puestos de observación dentro de las áreas bajo control sirio, donde reciben suministros de forma local. Una reunión entre los iraníes y el ejército turco y un intercambio de mensajes que se dio entre Hezbolá y Ankara, explicaron que cualquier enfrentamiento entre ambos llevarían a Turquía y al Levante a una confrontación total que ninguno de los dos podía ganar. La batalla en Siria no debió ser contra Turquía, y Erdogan necesita comprender que la presencia de sus tropas en territorio sirio es inaceptable. 

Moscú ubicó a sus fuerzas especiales y su policía militar en Saraqib para marcar un límite a cualquier posible intención turca de atacar de nuevo la ciudad. Los ataques del ejército turco no han hecho que nadie ceda en algo, y el ejército sirio más sus aliados están ganando momentum y tienen la iniciativa. ¿Qué está llevando a Erdogan a una pelea con su propio ejército junto a los yijadistas por el control de dos carreteras que previamente había acordado des-escalar y declararla una zona desmilitarizada en 2018?

De acuerdo a responsables políticos en Siria, el presidente Erdogan le pidió a su contraparte rusa el permitirle a sus fuerzas ocupar un área de 50 kilómetros de profundidad en el noreste sirio. Al principio, Rusia no emitió ninguna reacción al avance turco para reemplazar a las fuerzas estadounidenses que decidieron limitar su presencia en Siria a robarse su petróleo, es decir, alrededor de los yacimientos petrolíferos en el noreste sirio. Cuando los Estados Unidos se reubicaron, Rusia le solicitó a Turquía que frenara sus operaciones en las provincias de al-Hasaka y Raqqa. Erdogan después redujo su petición, pidiendo una zona tierra de nadie de 30 kilómetros de profundidad. 

Rusia tiene buenas relaciones con los kurdos y quiere ver una Siria unida, además de todas las fuerzas extranjeras retirándose. Erdogan dijo que estaba listo para despejar la M5 y la M4 a cambio del control de Ain al-Arab (Kobani). Putin se negó y acordó con Irán y Damasco el remover a los yijadistas mediante fuerza militar a lo largo de la M5 y la M4. Erdogan sintió que fue excluido del acuerdo porque sus yijadistas no mantenían sus posiciones, demostrando ser una fuerza militar incapaz contra Siria y sus aliados. Este es el por qué el ejército turco se metió en la batalla, apoyado por drones, F-16, misiles de precisión y artillería. Hoy está peleando a nombre de los yijadistas que, bajo los acuerdos de Sochi, debían haber sido eliminados por Turquía hace más de un año atrás.

Turquía quiere devolver el despliegue de fuerzas sobre el terreno a donde estaban antes de la batalla de Idlib, y llama a respetar el acuerdo de Astaná desde una posición debilitada. ¡Es demasiado tarde para eso y las negociaciones en Siria tienen una vida corta! Ankara tendrá que aceptar el estatus quo y prepararse para perder Idlib sin más concesiones en el área kurda. Esto no significa que Erdogan aceptará y rendirá todos los territorios sirios que ha ocupado sin dar una pelea. La reunión Putin-Erdogan probablemente no le pondrá fin a todas las diferencias, y mucho podrá posponerse para el próximo encuentro Putin-Erdogan-Rohani de este mes en Teherán. 

Erdogan parece haber olvidado la ayuda que Putin y Rohani le dieron durante el intento fallido de golpe de estado de 2016. Está demostrando insensatez y cree erradamente que sus socios potenciales son débiles. El presidente turco está priorizando sus ambiciones de expansión territorial por encima de la asociación comercial y su relación con Rusia e Irán. Al ejército turco le rechinan los dientes a causa de idlib. El sultán otomano nunca ha derrotado al zar de Rusia en el pasado, y sin lugar a dudas no lo logrará en Siria…

Traducción: Diego Sequera

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