Siria: ¿Comenzará en el Levante la gran guerra del Medio Oriente?

Por Elijah J. Magnier: @ejmalrai

El mundo está en revuelo. 2020 ya ha traído múltiples crisis, con el choque iraní-estadounidense en Irak luego del asesinato del mayor general Qassem Soleimani, la pandemia del Covid-19 y el desastre económico que ha impactado a todos los continentes y le ha quitado la vida a alrededor de 400 mil personas en todo el mundo, y al costo de decenas de millones de puestos de trabajo. Nada de esto, sin embargo, evitó que Estados Unidos impusiera aún más sanciones a Irán, Siria y Venezuela. Irán -ya bajo un máximo de sanciones desde 1979- envió cinco tanqueros a Venezuela para romper el embargo contra los componentes y repuestos que tanto necesitan para procesar el petróleo venezolano de bajo octanaje. En paralelo, con la implosión de Estados Unidos debido a las protestas provocadas por el muy arraigado racismo y la injusticia, en el Medio Oriente otros frentes están cobrando forma en la sombra, para evitar una guerra o provocar un enfrentamiento militar más amplio.

Un frente probable es el Levante, donde se han dado preparaciones para enfrentar a Israel y acabar con las continuas violaciones de la soberanía de Siria y el bombardeo de cientos de objetivos en el país a lo largo de los años de guerra. Este asunto en particular pudiera llevar al Medio Oriente a una guerra total; un error podría ser fatal y arrastrar a la región a un choque en el que Siria no estaría sola. 

Se sabe muy bien que Israel posee un poder de fuego enorme y unas fuerzas armadas poderosas para el combate terrestre, marítimo y aéreo, y que está mejor paliqueado que cualquier otro ejército en el Medio Oriente. También se sabe que el principal enemigo y su pesadilla particular, el Hezbolá libanés, posee armamento sofisticado, drones armados, y misiles cruceros subsónicos de tierra de largo alcance para todos los climas. Hezbolá también tiene misiles estratégicos antibuques de largo alcance, misiles antitanques dirigidos por láser, misiles antiaéreos de baja y mediana altitud, y misiles de precisión. Estos apuntan a objetivos precisos sobre toda la geografía palestina controlada por Israel, incluyendo puertos, aeropuertos, barracas, infraestructura, embarcaciones, plataformas petrolíferas, helicópteros en vuelo o cazas a mediana altitud.  Los miles de Fuerzas de Operaciones Especiales de Hezbolá, al-Ridwan, nunca han perdido una batalla desde su primer combate en Siria. 

Israel nunca ha dejado de adquirir el armamento militar más moderno, pero no ha logrado desarrollar un espíritu de combate. No ha adquirido nueva experiencia militar sobre el campo de batalla, porque la última vez que combatió data de 2006, en lo que fue considerada la segunda guerra del Líbano (luego de la primera invasión de 1982) que resultó en un fracaso en varios niveles. Mientras que el enemigo de Israel, Hezbolá, ha desarrollado y fortalecido su espíritu de combate luego de haber participado por muchos años, de forma continua, en un teatro militar geográficamente muy amplio, estimado en ser casi doce veces más grande que el Líbano y sesenta veces más amplio que el área de combate en el que enfrentó en el sur de Líbano y el Valle del Beká. 

Hezbolá ha combatido junto a ejércitos clásicos (el sirio, el ruso y el iraquí), ganando experiencia en el campo de batalla contra grupos entrenados y armados por la CIA, además de otros yijadistas afiliados con al Qaeda y el ISIS que poseen habilidades de combate altamente desarrolladas (combinadas con técnicas clásicas y de guerrilla) y alta motivación espiritual, mucho más motivados que los soldados israelíes. Estos yijadistas han luchado contra el ejército estadoundense a lo largo de la ocupación de Irak y Siria, y han completado su viaje peleando contra los ejércitos sirio e iraquí además de varias organizaciones, que les han dado una experiencia de combate significativa, una aspiración al martirio y tácticas de guerrilla avanzada. 

Sin embargo, derrotados por Siria y sus aliados rusos e iraníes, han arruinado las esperanzas de Israel, tal como lo expresó su Ministro de Defensa, Moshe Ya’alon, quien dijo que prefería”la presencia del ISIS en las fronteras israelíes que las de Irán y sus aliados”. Israel ha atacado aeronaves sirias, artillería y capacidades de inteligencia en apoyo a los yijadistas, en especial en la zona de Quneitra, donde fue desplegado el ejército Khaled bin Walid que le juró lealtad al ISIS, y en las áreas favorables a al-Nusra/al-Qaeda en Dará y otras regiones del sur. 

No obstante, Israel no estaba satisfecho con estos ataques. Aviones israelíes en Siria continuaron a profundidad en Damasco, Homs, Hama, Al-Qaim, el desierto de Badia, y en cualquier área donde hubieran depósitos militares y misiles que Irán le haya suministrado a Siria para apoyar al ejército y rearmarlo con misiles de precisión. 

Israel ha sido capaz de atacar y destruir un número considerable de estos depósitos. Esto llevó a Irán a cambiar su política de almacenamiento de armas para el ejército sirio. Siria ha construido depósitos estratégicos en las montañas y en silos bajo tierra, esperando el momento apropiado para imponer un equilibrio de disuasión -en respuesta a cientos de ataques aéreos israelíes-; un momento que todavía está por llegar. La prioridad siria todavía es la liberación de sus territorios aún bajo ocupación, principalmente en Afrin, Idlib y sus alrededores, sin excluir los campos gasíferos y petroleros ocupados por Estados Unidos en el noreste del país. 

En Idlib y su zona rural, el ejército turco ha establecido un gran número de bases militares. Grupos del Hayat Tahrir al Sham (previamente al-Nusra) y Ansar al-Din (al-Qaeda y los restos del ISIS) todavía existen en y alrededor de las bases turcas establecidas (esto es, en Idlib y sus zonas rurales). 

Pero Irán no quiere seguir aceptando los ataques israelíes a sus compartimentos sin respuesta alguna. Los asesores iraníes (unos cientos) no tienen la libertad de responder a estos ataques porque la decisión está en las manos del Presidente sirio, Bashar al-Assad. Assad y sus aliados están conscientes de que cualquier respuesta iraní desde Siria podría lo más seguro arrastrar a los Estados Unidos a la batalla para apoyar a su aliado Israel e impactar en las próximas elecciones a favor del presidente Trump. Trump, que sufre de sinnúmero de problemas para manejar sus asuntos domésticos y de exteriores, está lejos de asegurar el retomar su puesto en la Casa Blanca por otro período de cuatro años. 

Por lo tanto, Irán ha decidido -de acuerdo a fuentes privadas- evacuar los lugares de encuentro de sus asesores, no para el retiro o el re-despliegue sino para encontrar bases dentro de las barracas del ejército sirio. Hezbolá ha asumido los edificios iraníes vacantes. Rusia ha sido informada del cambio de modo que la información le llegara a Israel, quien está coordinando con Moscú y su base en Siria (el aeropuerto militar de Hmeimim, al noroeste), cada vez que Tel Aviv envía sus aviones a Siria a atacar ciertos objetivos. Israel y Rusia acordaron que Moscú y Hmeimim serán informadas de los detalles de cada ataque horas antes de que ocurran para evitar accidentes, en especial luego de que Rusia acusó a Israel de ocultarse detrás de uno de sus aviones para confundir a las defensas aéreas sirias, derribando un Ilyushin-20 y matando a 15 oficiales rusos en septiembre de 2018. Rusia, a su vez, le informa al ejército sirio y sus aliados de los ataques israelíes por venir. Moscú se niega a involucrarse en el conflicto Irán-Siria-Israel. Rusia tiene intereses estratégicos con todos los beligerantes y no forma parte del Eje de la Resistencia. 

Rusia le ha informado a los líderes israelíes que este movimiento realizado por los asesores iraníes y su presencia entre las unidades del ejército sirio. Rusia le advirtió a Israel sobre atacar al ejército sirio bajo cualquier circunstancia, y le informó que las bases iraníes fueron entregadas a Hezbolá. 

Resulta obvio que Hezbolá quiera relevar a Siria e Irán de la responsabilidad de una respuesta. Israel está al tanto de que cualquier ataque contra los hombres de Hezbolá en Líbano o Siria conduciría a una respuesta directa en la frontera libanesa y dentro de Palestina. Esto quiere decir que Israel debe pensar con cuidado antes de bombardear cualquier objetivo de Hezbolá, porque con toda seguridad vendría la retaliación, evitando una respuesta Estados Unidos-Israel contra Siria. Hezbolá es una nueva “regla de enfrentamiento” en Siria que paraliza la libertad de Israel de violar su soberanía.

Previo a cualquier ataque aéreo apuntando a un objetivo específico en Siria, los drones israelíes se aseguran de que estas locaciones estén libre de asesores iraníes y de que la advertencia rusa llegue a aquellos involucrados en la evacuación de personal humano, para reducir las bajas. Israel realiza siempre la misma práctica cuando ataca carros o camiones de Hezbolá, alertándole a los conductores y pasajeros por adelantado. Israel dispara un misil, en la última ocasión dos, frente de un carro o camión para que los pasajeros entiendan que tienen que abandonarlo y distanciarse para permitirle a Israel un bombardeo seguro. En este caso, la respuesta disuasiva de Hezbolá pudiera no ser necesaria o dolorosa puesto que son solamente pérdidas materiales las invoucradas.

El ministro israelí Naftali Bennet ha declarado que Israel atacaría un camión y dejaría pasar otros cinco. Israel está buscando cómo evitar el seguir siendo humillados por la disuasión de Hezbolá, como pasó cuando Israel trató de enviar drones suicidas contra los suburbios de Beirut el año pasado. Por lo tanto, es probable que los ataques Israelíes disminuyan en número, o que Israel se apoye en su información de inteligencia antes de atacar cualquier objetivo de Hezbolá para asegurarse de que esté libre de cualquier presencia humana para evitar pérdidas y más humillaciones consiguientes, como la que se le impuso al ejército israelí en los últimos meses en la frontera libanesa-palestina. 

Israel está caminando a través de un campo minado estratégico. El peligro para Israel yace en cualquier error potencial que pudiera terminar en la muerte de miembros de Hezbolá en Siria. Semejante resultado llevaría a una escalada que pudiera conducir a la región a una guerra más grande y total. Los tiempos no estarían a favor de Israel y su aliado, Donald Trump. Su presidencia ya está empantanada en crisis externas con Rusia, China Irán, Venezuela y también doméstica debido a las recientes protestas y disturbios raciales, luego del asesinato de un afroamericano a manos de la policía, en adición a la pérdida de puestos de trabajo estadounidenses en cifras que superan los cincuenta millones. 

La nueva regla de enfrentamiento de Hezbolá, su armamento avanzado y su extraordinaria experiencia militar suman para convertirse en un disuasivo de importancia. Aún así, las guerras pueden empezar por error. ¿Cometerá Israel un error así de fatal?

Traducción: Diego Sequera

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