Salida inmediata de los Estados Unidos por violar el acuerdo sobre su presencia en Irak, y su soberanía

Por Elijah J. Magnier: @ejmalrai

El parlamento iraquí decidió exigir la salida inmediata del país a todas las fuerzas extranjeras por violar los términos de su presencia en el país. Estados Unidos incumplió sus obligaciones contractuales con el gobierno de Bagdad y afrentó la soberanía de Irak, poniendo en juego su estabilidad. Fuentes de la oficina del Primer Ministro dijeron que “la petición de retiro es inminente. Estados Unidos violó el acuerdo, dejándolo sin efecto. El acuerdo estipulaba que se les daría un aviso con un año de antelación para retirarse, pero ya que Estados Unidos incumplió los términos, no aplica este horizonte temporal”.

El primer ministro Adil Abdul Mahdi le informó a todos los países que tienen fuerzas militares en Irak -Estados Unidos y sus socios de coalición Reino Unido, Canadá, Francia, Bélgica, Dinamarca, etc.- sobre la urgencia de iniciar su retirada lo más pronto posible. Hasta el momento, según he podido confirmar, ninguno ha respondido de forma positiva a la solicitud mediante canales diplomáticos. Solamente Estados Unidos ha dado una respuesta al gobierno iraquí, declarando abiertamente su negativa a partir. Se ha ejercido una presión e intimidación tremendas contra el gobierno para persuadirlo de no llevar a cabo la decisión constitucional votada por la mayoría parlamentaria. 

“Sólo veo una solución a futuro: informarle al país que los Estados Unidos desafía la voluntad del pueblo iraquí, y declararlos fuerza de ocupación”, dijo la fuente.  

Funcionarios estadounidenses rechazaron de forma manifiesta la decisión legítimamente democrática del parlamento -la democracia que los Estados Unidos, según dicen, importó al país en 2003- e insisten en permanecer en Irak. El Secretario de Estado, Mike Pompeo, describió la decisión iraquí como “no vinculante”. Sin embargo, ninguna fuerza militar extranjera puede permanecer en una sociedad hostil, a pesar del número de bases militares y el enorme poder militar bajo su control.

Los chiíes de Irak, 66% de los 40 millones que conforman la población iraquí, expresan su odio contra las fuerzas estadounidenses en particular y a todas las extranjeras en general. A Irak le gustaría ver a estas fuerzas irse para siempre, poniéndole punto y final a la influencia de los Estados Unidos en Mesopotamia y Asia Occidental. Para el próximo viernes, 24 de enero, se ha organizado una protesta masiva liderizada por sayyid Muqtada al-Sadr, para advertirle a los Estados Unidos de las consecuencias de ignorar la decisión parlamentaria. Se espera que sea la protesta más grande de la historia de Irak. Pero esta manifestación es apenas el principio.

Las fuerzas estadounidenses han cometido crímenes graves en Irak: de acuerdo con el primer ministro Adil Abdul Mahdi, el embajador de los Estados Unidos en Bagdad le informó sobre la responsabilidad de Israel en los cinco ataques contra las fuerzas de seguridad iraquíes a mediados de 2019 y el asesinato con dron de un comandante de las fuerzas de seguridad en la frontera sirio-iraquí. Estos ataques israelíes se realizaron bajo el conocimiento y consentimiento de las fuerzas de los Estados Unidos, que permitieron que Israel violase el espacio aéreo iraquí y asesinaran a miembros de sus fuerzas de seguridad. Ese ataque convirtió a Estados Unidos, que mantiene el control del espacio aéreo del país, en cómplice de un ataque de Israel contra Irak, su país anfitrión.

En diciembre de 2019, la administración Trump cometió otro crimen, desestimando al gobierno y matando aún más iraquíes de forma deliberada y sin base legal alguna. Aviones estadounidenses atacaron posiciones de las fuerzas de Irak en la frontera con Siria, matando e hiriendo a 79 oficiales y miembros del ejército, la policía federal y las brigadas 45 y 46 de las Fuerzas de Movilización Popular (FMP). Estados Unidos seleccionó un campamento de las fuerzas de seguridad iraquíes, que están apostadas en las fronteras para capturar y cazar militantes del ISIS que se desplazan por los desiertos sirio-iraquíes. 

Estas fuerzas se encuentran bajo mando directo del primer ministro Adil Abdul Mahdi. Estados Unidos acusó a soldados iraquíes de este campamento de atacar su base K1, a 540 kilómetros de distancia. Estados Unidos no tenía prueba alguna que comprobara que la docena de oficiales que asesinó su fuerza aérea en el bombardeo respuesta al primer ataque, en el que murió un contratista de nacionalidad estadounidense nacido en Irak, en la base K1. Incluso se negaron a proveer de alguna evidencia de esto cuando se le fue solicitado por el Primer Ministro, previo al ataque. 

Así, ya para 2019 los términos del mandato de los Estados Unidos en Irak habían sido violados. Luego cometieron otro crimen contra Irak asesinando en el aeropuerto de Bagdad a un comandante, Abu Mahdi al-Mohandis, y otros tres oficiales iraquíes. Demostró con aún más claridad su menosprecio por la legislación internacional al asesinar a un Mayor General iraní, sardar Qassem Soleimani, y cuatro oficiales iraníes (General de Brigada Hossein PurJafari, Coronel Shahrud Mozaffarinia, Mayor Hadi Taremi, y capitán Vahid Zamanian) a pesar de que Estados Unidos no le ha declarado la guerra a Irán. Trump se jactó del asesinato alardeando haber “matado a dos por el precio de uno”. 

El primer ministro Abdul Mahdi proveyó más evidencias del desprecio estadounidense por el protocolo diplomático, cuando declaró que el presidente Trump lo había llamado por telefono para pedirle su mediación para des-escalar la tensión con Irán. Dijo Abdul Mahdi que “Soleimani llegó a Irak por petición mía para recibir una respuesta de Arabia Saudita a la iniciativa de paz de Irán. Trump mató a un oficial extranjero en un territorio que se supone protege, a un enviado de paz que aterrizó bajo petición del Primer Ministro”. Pero eso no es todo: tal como lo anunció el Ministro de Exteriores, Ibrahím Jaafari (11 de junio de 2016), Soleimani disfrutaba de inmunidad en Irak en calidad de asesor -tras petición oficial de Irak- para combatir al ISIS.  

Es desatinado decir que “Soleimani estaba tramando contra ciudadanos estadounidenses tal y como lo había hecho por años”. El presidente Trump y su administración no ofrecieron ninguna evidencia a dicha acusación. Políticos y académicos guerreristas recuerdan la ocupación de Irak y el apoyo de Soleimani a la resistencia iraquí, acusando a Soleimani de “tener sangre de soldados estadounidenses en sus manos en los tiempos de la ocupación militar de Irak”. 

Sin embargo, “el Consejo de Seguridad no ha condenado explícitamente los ataques contra las fuerzas de coalición; esto cercenaría el derecho inherente a la autodefensa contra una invasión y ocupación extranjera”. Se alega que “la invasión de Irak fue un acto ilegal de (guerra de) agresión, y aquellos responsables por ello son criminales de guerra” (Mandel, 2004: McGoldrick, 2004).

Por lo tanto, la resistencia armada contra las fuerzas de ocupación en Irak en aquel momento fue completamente legítima. La respuesta de la resistencia, y sus consecuencias para las fuerzas de ocupación encabezadas por Estados Unidos, no pueden calificarse como actos de terrorismo. El mayor general Qassem Soleimani no puede ser el responsible de los crímenes contra el ocupante que nunca encontró las “armas de destrucción masiva” que había empleado como pretexto para la invasión. Los Estados Unidos invadieron a Irak sin base legal, causando destrucción masiva a la población y la infraestructura del país, matando a cientos de miles de iraquíes. 

Ahora sabemos de primera mano por qué Trump mató a Soleimani: el mayor general iraní estaba “diciendo cosas malas” de los Estados Unidos. “¿Cuánto de esta mierda tenemos que escuchar? ¿Cuánto vamos a escuchar?”, le dijo Trump a sus contribuyentes.

Los Estados Unidos continúan permitiéndole al primer ministro Benyamin Netanyahu violar el espacio aéreo iraquí, permitiéndole a aviones israelíes bombardear Siria desde la franja de frontera sirio-iraquí ocupada por fuerzas estadounidenses en al-Tanf. Oficiales en Bagdad dijeron que “las fuerzas de los Estados Unidos no tienen respeto alguno por su acuerdo con Irak. Desde hace ya un tiempo, se han estado comportando como una fuerza de ocupación. Esta no es la primera vez que ha ocurrido. Le informamos a Siria sobre esto cada vez que pasa”.

Los numerosos crímenes cometidos por los Estados Unidos en el Medio Oriente, sus violaciones a la legislación internacional, y la soberanía iraquí en particular, no comenzaron con el presidente Trump. Pero Trump y su equipo en 2018 llevaron las cosas a un nuevo nivel cuando renunciaron al acuerdo nuclear conocido como JCPOA (por sus siglas en inglés), que forma parte de la resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU. No le gustaba porque era “el acuerdo de Barack Obama”. De esta manera Trump ha vuelto aún más inestable al Medio Oriente y ha llevado a la región al borde de la guerra. Mientras insiste en mantener fuerzas estadounidenses en Irak, un día muy pronto le tocará explicarle a los estadounidenses por qué mueren soldados enfrentando a la resistencia local a la ocupación de los Estados Unidos. 

Traducción: Diego Sequera

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