Irán rechaza la “cirugía estética” iraquí-estadounidense. Sin embargo, la cooperación entre Estados Unidos e Irán no es imposible 1/6

Irak, por Elijah J. Magnier

Traducido por Eli C. Casas

Tras el asesinato del general de brigada Qassem Soleimani, jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán (Brigada Quds), el Líder Supremo Sayyed Ali Khamenei prometió ante el mundo, pero sobre todo ante sus aliados, que Estados Unidos pagaría el precio de sus acciones, abandonando Asia Occidental. Las declaraciones de Khamenei reflejan su opinión y sus deseos como Líder Supremo. Estos deseos no siempre coinciden con el comportamiento del estado de Irán, que debe construir una relación con otros Estados de acuerdo con los intereses nacionales del país. Siempre existe una línea flexible entre lo que dice el Líder de la Revolución y cómo le gustaría que actuara el gobierno iraní. 

Sin embargo, cuando Khamenei señaló que no se aceptarían reuniones directas a menos que 

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Estados Unidos retirara las sanciones, trazó una línea inquebrantable a la que el gobierno tendrá que atenerse, sin incluir necesariamente todas las sanciones, pero sí las más importantes. De ahí el diálogo indirecto que está aconteciendo en Viena entre los iraníes y las partes firmantes del JCPOA que se retiraron unilateralmente como hizo el ex presidente Donald Trump.

Aunque Khamenei no anunció ningún plazo para la retirada de todas las tropas estadounidenses de Asia Occidental, no cabe duda de que Irán está dispuesto a sentarse en la misma mesa que su enemigo si el resultado puede ayudar a aliviar la situación económica de Irán. Para Irán, la administración estadounidense, independientemente de que quien se siente en la silla del Despacho Oval, republicano o demócrata, no es digna de confianza, en la medida en que puede revocar acuerdos internacionales, despreciando descaradamente el derecho internacional. Sin embargo, en muchas circunstancias, los líderes supremos de Irán, tanto Khomeini como Khamenei, han permitido que el Estado iraní se reúna con los estadounidenses para favorecer los intereses de Irán, aunque, desde la perspectiva de Irán, la sombra de la guerra con Estados Unidos siempre se cernirá sobre el país mientras las fuerzas estadounidenses estén en la zona. 

Los funcionarios iraníes son conscientes de que la administración Biden se enfrenta a muchos retos urgentes internos y externos, con Rusia y China. Sin embargo, para Teherán, su bienestar representa la primera urgencia, y no está dispuesto a comprender el alcance de las prioridades de Biden. Por ello, Teherán no permitirá que Estados Unidos descanse en Irak, y sigue apoyando a sus propios aliados en Yemen, Siria, Líbano y Gaza. 

En Irak, los funcionarios están promoviendo una suerte de “cirugía estética” para lidiar con la presencia de las fuerzas estadounidenses, como un compromiso entre lo que quiere Irán y lo que los iraquíes creen que son sus intereses. Sugerir la sustitución de las tropas estadounidenses por una “OTAN europea” es una forma de decirle a la administración de Biden que la retirada no está realmente en la agenda iraquí. Con o sin acuerdo nuclear, Estados Unidos sólo puede soñar con una Mesopotamia pacífica para sus fuerzas en los próximos meses si no se alcanza la retirada o se sustituye por una “OTAN europea”. 

Sin embargo, el cumplimiento total y la vuelta al acuerdo nuclear frenarán sin duda la agresión de la resistencia iraquí contra las fuerzas estadounidenses, las cuales, ahora más que nunca, no abandonarán Mesopotamia para regalársela a China, Rusia e Irán.

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