Los resultados de la guerra de Gaza: Los palestinos se enfrentarán a la “Gran Yihad”.

Escrito por Elijah J. Magnier

Traducido por Eli C. Casas

Los efectos de la cuarta guerra israelí contra Gaza no cesan: se expresarán como consecuencias en muchos países y organizaciones. Múltiples partes se consideran victoriosas, principalmente las del “Eje de la Resistencia” (en Palestina, Líbano, Siria, Irak y Yemen). Otros, como Israel, Estados Unidos, la Unión Europea, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, comenzarán a contrarrestar la victoria de Hamás y a socavar su posición en Palestina. No cabe duda de que los palestinos deberán enfrentarse a importantes desafíos en diferentes ámbitos. La “Gran Yihad” ha comenzado.

Israel ha demostrado su poder destructivo en cada una de las guerras que ha emprendido contra Líbano y Gaza. En las cuatro guerras contra Gaza, en 2009, 2012, 2014 y 2021, Israel destruyó instalaciones civiles, infraestructuras, viviendas civiles y un número enormemente importante de víctimas entre la población civil. Los funcionarios israelíes afirmaron que anularon la fuerza de cohetes de Hamás en cada batalla, mataron a muchos miembros de Hamás y destruyeron la mayoría de los almacenes de misiles. En cada lucha, la resistencia palestina mostró una creciente capacidad militar táctica, un almacenamiento más importante, una mayor intensidad de disparo y nuevos misiles de largo alcance. En cada una de estas guerras (incluso cuando Israel no está en guerra con Gaza), las Naciones Unidas dijeron que se habían cometido crímenes de guerra, pero no se tomaron medidas al respecto.

Israel afirmó que había destruido los túneles de Gaza, pero eso es algo que nadie puede ver ni verificar. Israel dijo que Hamás pidió un acuerdo de alto el fuego. Sin embargo, el primer ministro Netanyahu declaró que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se lo había impuesto y que el gabinete, incluido el jefe de gabinete, el del Shin Bet, el del Mossad y el jefe del Consejo de Seguridad Nacional, apostaron por un alto el fuego incondicional. Esto indica que Netanyahu necesitaba una decisión colectiva para no ser culpado en un momento en que tocaba adjudicar responsabilidad política interna.

En esta última guerra contra Gaza, el banco de objetivos de militantes de alto perfil de Israel no cambió el hecho de que varias ciudades israelíes fueron bombardeadas por primera vez, la intensidad de los lanzamientos de cohetes y misiles no cambió del primer al último día y de que Israel ha logrado una destrucción considerable, aún sin destruir las capacidades de Hamás. Los cohetes de Gaza fueron los primeros en empezar a golpear Jerusalén y Tel Aviv, sorprendiendo a los responsables israelíes que optan por volcar su ira contra la población civil.

Un piloto israelí reveló al Canal 12 israelí -durante las entrevistas con varios pilotos israelíes que participaron en el bombardeo de nueve edificios residenciales de varias plantas, incluido el edificio que albergaba a los medios de comunicación extranjeros (Associated Press) en Gaza- que el bombardeo israelí de edificios de gran altura en la Franja de Gaza era una forma de desahogar la frustración, debido a  la incapacidad de detener el lanzamiento de cohetes que provenían de Gaza.

Uno de los pilotos israelíes dijo: “Fui a realizar ataques aéreos con la sensación de que destruir las torres (civiles) era una forma de desahogar nuestra frustración por lo que nos estaba ocurriendo y por el éxito de los grupos de Gaza al patearnos. No conseguimos detener el lanzamiento de cohetes ni dañar a los líderes de estos grupos, así que destruimos las torres”. Netanyahu afirmó que había infligido graves daños a Hamás. Sin embargo, las autoridades locales israelíes dejaron de expulsar a los residentes palestinos del barrio de Sheikh Jarrah en Jerusalén. Impidieron a los judíos no residentes que accedieran a él o que provocaran destrozos. Además, durante veinte días, se impidió a los judíos acceder a la zona de Al-Aqsa, a diferencia de los manifestantes palestinos a los que se les permitió estar allí y celebrar oraciones en la mezquita sagrada.

El primer cohete de Hamás que cayó sobre Jerusalén y Tel Aviv encendió a los palestinos de Akka, Lod, Ramla, el Néguev, Galilea y Wadi Ara. Apoyaron la resistencia palestina y se levantaron como no lo habían hecho desde 1949, cuando Israel destruyó 400 pueblos palestinos y llevó a cabo el acto de limpieza étnica más importante contra la población palestina. La reacción palestina se desencadenó por la acumulación de injusticias, abusos y asesinatos que ocurren sin sin rendición de cuentas y sin que el mundo intervenga o condene a Israel.

Los misiles de Gaza alcanzaron las bases militares israelíes de Hatzor, Hatzerim, Palmachim, Rehovot, Nevatim, Tel Nof y la base militar meridional de Ramon. Se cerraron las ciudades israelíes y el aeropuerto de Ben Gurión, se suspendieron los vuelos internacionales y la guerra causó pérdidas diarias de no menos de 100 millones de dólares a la economía israelí, más el gasto del equipo militar utilizado, con un gasto total de más de mil millones de dólares estadounidenses. Está claro que Israel no tenía ninguna estrategia para la guerra, sino que pasó de la reacción a la destrucción.Ciudades, asentamientos y bases militares israelíes fueron bombardeados con misiles iraníes. La resistencia envió misiles con las palabras “Sakht Iran” (Hecho en Irán). Con este “mensaje”, Irán y Gaza dijeron al primer ministro Netanyahu que sus mil incursiones en Siria en los últimos diez años habían sido respondidas abundantemente con 4.300 ataques en 

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diez días.

Para el Eje de la Resistencia, se registraron muchos logros en esta última guerra contra Gaza. La primera evidencia de esto vino de la mano del presidente sirio Bashar Al-Assad, que se congratuló del regreso de Hamás a Damasco. En los años anteriores, el secretario general de Hezbolá, Sayyed Nasrallah, había intentado en repetidas ocasiones convencer a Assad de que perdonara a Hamás, sin éxito. Assad respondió que “la herida es profunda”, refiriéndose a la participación de Hamás junto a los takfiríes en la matanza de sirios durante muchos años cuando empezó la guerra de Siria. 

Por parte de Hezbolá, Sayyed Nasrallah se mantuvo deliberadamente alejado de dar un discurso o declarar cualquier participación o planes durante la guerra, para evitar desviar la atención de lo que estaba ocurriendo en Gaza. Además, Hezbolá trató de distanciarse yno adoptó oficialmente ningún ataque contra Israel desde las fronteras libanesas, puesto que Netanyahu hubiese aprovechado laoportunidad para pedir apoyo internacional y desviar la atención de las matanzas que su ejército estaba cometiendo en Gaza. La intervención de Hezbolá habría estimulado y provocado el apoyo directo de los Estados Unidos a Israel. Sin embargo, el frente interno israelí se habría derrumbado. Israel demostró no estar preparado para enfrentarse a una sola guerra y estar lejos de poder sostener una guerra en múltiples frentes. Para el “Eje de la Resistencia” era necesario que el apoyo de la población occidental, árabe y palestina se mantuviera centrado en un único objetivo y causa.

El Eje de la Resistencia pudo demostrar su cohesión y la capacidad de transferencia de experiencia cuando un dron -procedente de Irak- violó el espacio aéreo israelí. Según las fuentes, el dron fotografió importantes emplazamientos militares y transfirió sus coordenadas a Gaza y regresó sano y salvo al lugar de su lanzamiento: algo parecido a lo que hizo la resistencia iraquí con los ataques israelíes contra ella mientras Donald Trump estaba en el poder, cuando un dron entró en el espacio aéreo israelí sin ser detectado por el radar israelí. 

Otro miembro del Eje de la Resistencia, Irán, se abstuvo de hacer declaraciones de confrontación durante la guerra. Los líderes iraníes sólo se pronunciaron tras el anuncio del alto el fuego. Se evitó cualquier intento de desviar la atención de Gaza. La armonía y el éxito del “Eje de la Resistencia” fueron posibles porque sus miembros son los legítimos propietarios de sus territorios en Palestina, Líbano, Siria, Irak y Yemen.

La guerra de Gaza ha eliminado el sueño del “Gran Israel” y de su expansión fuera de Palestina. Aunque Israel se basa en las guerras y siempre piensa en expandir su territorio, las futuras batallas se librarán con el uso de aviones, drones y artillería guiada, lejos de la ocupación terrestre. Israel es sin duda el ejército más fuerte de Oriente Medio. Sin embargo, es incapaz de impedir que sus enemigos adquieran tecnología militar avanzada y capacidad de misiles como para golpear sus frentes internos, sus aeropuertos, bases militares, puertos e instalaciones de gas y petróleo.

Gaza fue capaz de mantener el lanzamiento de entre 150 y 200 cohetes diarios durante los once días de guerra. Sin embargo, el Hezbolá libanés se ha preparado para lanzar mil cohetes y misiles diarios. Estos están muy lejos de la capacidad israelí para contrarrestarlos. Se han extraído lecciones de esta guerra, que ha demostrado la incapacidad del sistema de interceptación de misiles -a pesar de interceptar el 90% de los misiles, como afirmaba Israel- para hacer frente a todos los cohetes. Gaza colapsó los sistemas de interceptación israelíes con cohetes para crear una laguna que permite el paso de misiles destructivos y guiados. Israel necesitó tiempo para recargar sus baterías y señaló su falta de abundantes misiles de interceptación para hacer frente durante once días a los relativamente escasos cohetes lanzados desde Gaza. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, prometió rellenar la Cúpula de Hierro de Israel. Los resultados habrían sido gravemente críticos si Israel se hubiera visto obligado a enfrentarse a múltiples frentes desde Gaza, Líbano, Siria e Irak. 

La Gran Yihad

El jefe de Hamás, Ismail Haniyeh, declaró que se trataba de una victoria estratégica, y que la situación que se vive tras “la Espada de Jerusalén” no es la misma que antes. “Hay nuevas estrategias que se vislumbran, y la coexistencia con el enemigo (Israel) no es posible”, dijo. 

El presidente Joe Biden anunció que Estados Unidos no trataría con Hamás, sino con el presidente Mahmud Abbas, que está en el poder desde 2005 y que rechaza nuevas elecciones con justificaciones diversas. En consecuencia, el objetivo de Israel, Estados Unidos y varios países de la región (Arabia Saudí y Emiratos) es privar a Gaza de su victoria restringiendo toda la ayuda humanitaria a Abbas. El presidente palestino ha salido como uno de los mayores perdedores de esta guerra. Se espera que muchos países intenten romper la unidad palestina creada tras esta guerra contra Gaza y devolver el poder a Abbas. El presidente palestino cree en el diálogo pacífico con Israel. Al mismo tiempo, el despertar de los palestinos de muchas ciudades confirmaron que el acuerdo de Oslo ha sido enterrado definitivamente y que la única opción es la resistencia armada para liberar el territorio. 

Israel ha matado a 277 personas, de las cuales 70 niños y 38 mujeres. Más de 8500 personas resultaron heridas. Los bombardeos israelíes sobre viviendas civiles han desplazado a más de 70.000 palestinos en Gaza. La mitad de las víctimas de la última guerra fueron niños, mujeres y ancianos. Israel destruyó 1.800 casas, 18 centros de salud, demolió las líneas de distribución de agua para más de 800.000 personas, bombardeó los desagües, devastó los centros de desalinización de agua, destruyó uno de los dos suministros de energía eléctrica de la ciudad, dañó 14.000 viviendas y obligó a cientos de miles de estudiantes a abandonar sus estudios tras destruir las escuelas de Gaza. La mayoría de los almacenes de alimentos y las reservas agrícolas fueron bombardeados y la mitad de las reservas de medicamentos de Gaza han desaparecido. El objetivo de Israel era desalojar, empobrecer y matar de hambre a la población. 

Gaza aceptó estas pérdidas porque la guerra dio resultados importantes y rápidos, al unificar a los palestinos e introducir una nueva estrategia defensiva (Gaza defiende Jerusalén y todas las ciudades palestinas en el futuro). Gaza rompió la disuasión y la tranquilidadisraelí. La guerra demostró que la normalización es inútil y que la teoría de que Israel es invencible y que puede atacar a cualquier otro país es infundada. Israel fue incapaz de defenderse eficazmente. Su “brazo largo” ha sido amputado. Su sistema de defensa antimisiles era eficaz pero no perfecto. No impidió que se dañaran 3.400 edificios, que se destruyeran 1.700 vehículos, que se paralizara su economía y que no se sometiera una superficie de 368 kilómetros cuadrados a su voluntad. 

La Gran Yihad será la lucha más difícil, y está por venir: la preservación de la unidad palestina será un reto importante para la resistencia palestina. Este es, de hecho, un objetivo mucho más difícil que la guerra con Israel, y resultará esencial.

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