EEUU se queda en Irak debido a las disputas domésticas… y para combatir a Irán

Por Elijah J. Magnier

Traducción: Ernesto Cazal

El presidente estadounidense Joe Biden y el primer ministro iraquí Mustafa Al-Kadhimi firmaron un acuerdo que termina la misión del personal norteamericano como fuerzas de combate para el final del año 2021. Sin embargo, desde Irak, antes de que su avión volara a encontrarse con su contraparte estadounidense, el primer ministro iraquí dijo que “no hay necesidad de ninguna fuerza combatiente foránea en tierra iraquí”. Y aun así, dejó la puerta bien abierta para que las fuerzas estadounidenses se queden, agregando que “la guerra contra el ISIS y la presteza de nuestras fuerzas requieren una planificación especial”.

Desde Washington, el ministro kurdo de Exteriores iraquí Fuad Hussein confirmó lo que dijo su Primer Ministro y añadió más: “Irak necesita cooperación total con los Estados Unidos en muchos niveles”. Aunque, desde la capital estadounidense, el asesor de seguridad nacional Qasim al-Araji anunció que “las fuerzas de Estados Unidos se retirarán completamente de Irak para el fin del año corriente 2021”. Además, los grupos de resistencia iraquí han jurado llevar fuera del país a todas las fuerzas estadounidenses y continuará atacandotodas sus bases en Irak.

Estas declaraciones contradictorias desde la capital estadounidense y desde Bagdad reflejan la realidad de la confusión en Irak sobre su retiro de las fuerzas de Estados Unidos, salida decidida por una decisión obligatoria parlamentaria del pasado enero de 2020.

El primer ministro iraquí está visitando Washington con un plan específico acordado anteriormente con todos los partidos políticos en casa. No obstante la declaración oficial Estados Unidos-Irak, el retiro permanente estadounidense de Irak no tendrá lugar. En vez, una retirada parcial, una reubicación y un título diferenciado para las fuerzas estadounidenses serán asignados en Mesopotamia, con miras a reducir los ataques contra su personal y apoyar la posición política del primer ministro Al-Kadhami. La decisión de Estados Unidos de quedarse también se relaciona a la influencia regional iraní, que es un asunto de preocupación creciente. Quiere decir que la confrontación entre los dos países no cesará, e Irak inevitablemente será invertido como su nuevo teatro de guerra.

Los decisores iraquíes dijeron que “el primer ministro lleva una demanda definida como acordaron en casa los mayores líderes políticos. El primer punto es que todas las fuerzas combativas deberían irse de todas las bases militares (Kurdistán no está incluido en este caso). El segundo punto consiste en confirmar que la soberanía iraquí no será violada por ningún caza o dron sin el previo consentimiento del liderazgo iraquí. El tercer punto es que una comitiva entre las dos partes se formará para implementar la decisión”.

De acuerdo a la fuente, “los estadounidenses tratan de presionar la posición de Kadhami, particularmente luego del golpe que recibiera cuando cazas norteamericanos bombardearon y mataron a cuatro miembros de las fuerzas de seguridad iraquíes del al-Hashd a-Shaabi, en la frontera iraquí-siria el pasado junio. Pero los funcionarios estadounidenses son deshonestos cuando anuncian que ninguna fuerza combativa ha estado activa en Irak por más de un año. En este caso, ¿cómo llamamos a las fuerzas que atacan y matan al personal iraquí en sus fronteras? ¿Puede llamarse asesores o instructores? El liderazgo político iraquí tiene miedo de sincerarse y decir la verdad acerca de las razones por las que las fuerzas estadounidenses aún se encuentran en el país”.

La fuente concluyó: “Si el presidente estadounidense y el primer ministro iraquí acuerdan el fin de la misión de combate de las fuerzas norteamericanas en Irak para final de este año, quiere decir que Estados Unidos actuará como una fuerza combatiente durante los próximos cinco meses. Quiere decir que podemos esperar más asesinatos de las fuerzas securitarias iraquíes a manos estadounidenses. Cuando, y no si, esto suceda, señalizará un golpe mortal para la reputación de Al-Kadhami y su acuerdo con Biden”, dice la fuente.

Un alto funcionario de la Administración Biden negó la intención de Estados Unidos de retirar todas las 2 mil 500 tropas de Irak y solo aceptó un cambio en los roles. Esto también fue confirmado por el jefe kurdo Fawsi Hariri, representante del gobierno del Kurdistán iraquí en la cuarta ronda del diálogo iraquí-estadounidense, que el “proceso de acuerdo pudiera tomarse más de un año”. Esta declaración contradice el trato entre el primer ministro iraquí y el presidente estadounidense.

Aun más, el ministro de Exteriores iraquí, su contraparte estadounidense Antony Blinken y Bayan Sami Abdul Rahman, el representante kurdo para Estados Unidos, dijeron que el cuarto round incluye negociaciones sobre energía, cambio climático, seguridad, salud, cultura, educación, derechos humanos y las próximas elecciones legislativas. En efecto, el secretario Blinken confirmó que la “asociación entre Estados Unidos e Irak es mucho más amplia y profunda que incluso la lucha compartida contra el ISIS”. Esta es la clave de la presencia estadounidense en Irak.ISIS no tiene nada que ver con la presencia de Estados Unidos en Irak. Tanto los funcionarios estadounidenses como los iraquíes confirmaron que el ISIS ha sido derrotado. En 

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