El escenario de guerra entre Israel y Hezbolá

Por Elijah J. Magnier: @ejmalrai

A pesar del aumento de poder del “Eje de la Resistencia”, sus misiles de precisión y su acumulada experiencia de guerra sin igual, la posibilidad de guerra permanece sobre la mesa. El “Eje de la Resistencia” está incrementando su preparación basada en la posiblidad de que Israel no tolere la presencia de una amenaza tan seria en la frontera norte y por lo tanto actúe para removerla. Sin embargo, en cualquier guerra futura, el “Eje de la Resistencia” considera que las consecuencias serán aburmadoramente devastadoras para ambas partes en todos los niveles si las reglas de enfrentamiento (RREE) no se respetan. No obstante el poder de fuego superior de Israel, su enemigo, Hezbolá también ha establecido uno tremendo, y su experiencia en guerras recientes en Siria, Irak y Yemen es un activo importante.

Fuentes dentro del “Eje de la Resistencia” creen que la próxima batalla entre Hezbolá e Israel, de darse, sería “controlada y no esporádica, enfocada en objetivos militares específicos sin dañar la infraestructura, en ambos lados”.

Las fuentes consideran a Gaza como el precedente. En Gaza, los palestinos e israelíes combatieron recientemente varias batallas que duraron apenas unos días, en los que los obejtivos bombardeados eran netamente militares. Esta es una nueva regla del enfrentamiento, regulando la batalla entre los beligerantes. Cuando Israel ataca un objetivo no-militar, la resistencia palestina responde atacando un objetivo no-militar similar en Israel. La lección que se extrae de esta nueva regla de enfrentamiento entre Israel y los palestinos es que cada vez que el intercambio de bombardeos se sale de control, ambas partes lo retoman a un grado de comprensión aceptable y equitativo, para limitar el daño y mantener a dichos ataques lejos de los civiles. 

Por lo tanto el “Eje de la Resistencia” considera que es alta la probabilidad de que la próxima batalla se limite a objetivos militares y que se mantendrá bajo control. Si una de las partes aumenta el bombardeo, la otra hará lo mismo. De otra manera, ambas partes están en capacidad de causar destrucción total y continuar con bombardeos fuera de control. En el caso de una guerra totalmente fuera de control, los aliados respectivos se involucrarán, lo que dibuja un escenario menos probable.

Se dice que el Hezbolá en el Líbano tiene más de 150.000 cohetes y misiles. Israel pudiera suponer que un ataque limitado destruiría decenas de miles de lo que comprende la capacidad misilística de Hezbolá. ¿Vale la pena? “Desde la perspectiva de Israel, pudiera pensarse que pudiera serlo, provocando una batalla y destruyendo miles de misiles, creyendo que Israel tiene la posiblidad de evitar que Hezbolá se re-arme. En este caso, Israel no se encuentra en la necesidad de destruir pueblos y ciudades o la infraestructura libanesa, limitándose a objetivos seleccionados dentro de su banco. Sin embargo, tenemos serias dudas de que Israel pueda tener éxito en limitar el suministro de misiles y armamento avanzado de Hezbolá. Muchos de estos misiles ya no necesitan estar cerca de las fronteras con Israel, y pueden ser desplegados en las fronteras sirio-libanesas en silos de seguridad”, dijeron las fuentes.  

Pero, de acuerdo a las mismas fuentes, Israel también pudiera esperar que Hezbolá responda atacando blancos militares israelíes dentro de su banco de objetivos. “No es necesario bombardear aeropuertos, plantas de energía, la industria química, puertos o blancos altamente significativos si Israel no ataca ninguno de estos dentro del Líbano. Hezbolá está preparado para imitar a Israel en responder sin titubear atacando objetivos de significación, al costo de aumentar el nivel de confrontación al máximo. Hezbolá e Israel comparten un lenguaje común en la guerra. Si el bombardeo es limitado, ninguna de las partes interpreta las acciones de la otra como señales de debilidad”, sostuvieron las fuentes. 

“Hezbolá no quiere la guerra y está haciendo todo por evitarla. Este es el porqué respondió como lo hizo en Moawad, en los suburbios de Beirut, cuando drones armados israelíes fracasaron en alcanzar sus objetivos. Al responder, Hezbolá evitó una guerra a gran escala porque era imposible permitirle a Israel el salirse con la suya con cualquier acto de guerra en el Líbano, violando las RREE”, manifestaron las fuentes. 

En septiembre pasado, Hezbolá atacó un vehículo israelí en Avivim con un misil guiado por laser en plena luz del día, forzando al ejército a esconderse por una semana y retirar todas sus fuerzas tras líneas civiles, imponiendo nuevas RREE. El ejército israelí despejó 120 kilómetros de línea fronteriza con 5 de profundidad para evitar una retaliación vengativa por violar el acuerdo de cese de hostilidades de 2006. Israel se restringió de responder y se tragó la humillación dado el conocimiento del grado de preparación de Hezbolá para iniciar una guerra devastadora, de ser necesario. 

Funcionarios israelíes solían amenazar a Hezbolá y al Líbano con “devolver al país a la edad de piedra”. Esto ciertamente estaba al alcance de las capacidades de Israel. Pero también está al alcance de Hezbolá el devolver a Israel a la edad de piedra, de ser necesario. Los misiles de precisión de Hezbolá pueden dar en cualquier puente, aeropuerto, depósito de combustible, estaciones eléctricas, el puerto de Haifa, plataformas petrolíferas o gasíferas, cualquier infraestructura militar o civil objetivo de Israel, de intentar apuntar contra objetivos similares en el Líbano de primero. No es para Israel ninguna novedad la capacidad misilística de Hezbolá, quien ha visto la tecnología más reciente que los aliados de Irán están ostentando y “probando”, principalmente en Yemen. El reciente bombardeo a las instalaciones petroleras de Arabia Saudita y el derribo de un avión de combate Tornado de los saudíes en Yemen revelaron que los misiles HOT (misiles teleguiados supersónicos) iraníes son capaces de derribar aviones a mediana altura y cualquier helicóptero que viole el espacio aéreo libanés. 

La última versión de los misiles Fateh de precisión de Hezbolá, los misiles anti-embarcaciones supersónicos y los misiles antiaéreos pueden evitar que Israel use su armada, detener cualquier embarcación civil de atracar en Haifa, e inhibir el uso de helicópteros para realizar ataques de precisión, tal como se vio en la última cofrontación iraní contra los Estados Unidos en la base de Ein al-Assad, en Irak. 

Los misiles de Hezbolá difícilmente se limiten a causar traumatismos cerebrales, como lo hicieron los misiles iraníes en Ein al-Assad, cuando ataquen objetivos en Israel en caso de guerra. Pueden esquivar los sistemas de intercepción. Este aumento de capacidad es un cambio en las reglas del juego; Hezbolá cree que ya está disminuyendo las posibilidades de una guerra. Armándose con misiles de prescisión y drones artillados, más demostrando sus capacidades a Israel, es su forma de evitar una guerra y proteger la ecuación disuasiva

En su evaluación de seguridad 2020, el Directorio de Inteligencia Militar israelí (Aman) evaluó de forma imprudente el asesinato del Mayor General iraní Qassem Soleimani como un “factor de contención”. El informe de Aman, exhibiendo una ignorancia impresionante, manifestó que Soleimani era el responsable del proyecto misilístico de Hezbolá. Esta falta de comprensión de la relación y dinámica Hezbolá-Irán es sorprendente. Hace décadas, el sayyid Alí Jamenei le djo al líder de Hezbolá, sayyid Hassan Nasralá, que él sabe lo que necesita y qué hacer y no necesita apoyarse en Irán. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC, por sus siglas en inglés) y Hezbolá han establecido un motor de colaboración que no se apagará incluso si la mitad del liderazgo del IRGC es asesinado. La posesión de los temidos misiles de precisión iraníes ya no es un secreto: todos los aliados de Irán los tienen desplegados, en Líbano, Siria, Irak y Yemen. 

Ayer no es como hoy: los poderes destructivos no son una exclusiva israelí y todas las partes los poseen. La guerra ya no es una opción. La agresión estadounidense-israelí se limitará a la guerra económica, siempre y cuando el “Eje de la Resistencia” continúe actualizando su capacidad de guerra y conserve paridad disuasiva. 

Traducción: Diego Sequera

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